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Evangelizar

La palabra griega euangelizomai (= traer una buena noticia, anunciar un mensaje de alegría) se utiliza en primer lugar en el NT de manera bien general para la transmisión de una buena noticia: Timoteo ha venido de Tesalónica “y nos ha traído una buena noticia de vuestra fe y de vuestro amor” (1 Ts 3:6).

La misma palabra se usa, cuando el ángel Gabriel le anuncia al sacerdote Zacarías el nacimiento de Juan el bautista: “ He sido enviado, a hablar contigo para que, te anuncie esto” (Lc 1.19)

Euangelizomai, está también allí por todas partes donde se anuncie noticias felices. Muchas veces se traduce este término griego en las Biblias por “anunciar” o “predicar”. Así se habla de los cristianos expulsados de Jerusalén: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (Hch 8:4)

También luego de su regreso a Jerusalén, para no salir más, se decía de ellos: “Ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio (euangelizomai)” (Hch 8:25). De igual manera evangelizó Felipe: “Pero Felipe se encontró en Azoto; y, al pasar, anunciaba el evangelio en todas las ciudades hasta llegar a Cesarea”. (Hch 8:40).

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles se tiene la impresión que, los cristianos que iban por los países eran convencidos de este tipo de evangelización. Alcanzaron de este modo todas las clases sociales de los poblados. Pablo y sus colaboradores continuaron con esta actividad en sus viajes evangelizadores y luego también en otras áreas culturales.

Los cristianos esparcidos de Jerusalén llevaron el evangelio hacia Fenicia y Chipre, en primer lugar fueron en verdad a los judíos. Pero algunos hombres de Chipre y de Cirene vinieron hacia Antioquia y “hablaron también a los griegos y les anunciaron el evangelio (evangelizaron) del Señor Jesús” (Hch 11:19-20)

“Evangelizar” significa la retransmisión de la buena noticia, concretamente: de los hechos salvíficos. Para ellos corresponde la muerte expiatoria de Jesucristo en la cruz y su resurrección de entre los muertos. Pablo confirma esto en los Corintios como contenido decisivo del Evangelio: “Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Co 15:3-4) Y Pedro lo presenta a los judíos en Jerusalén: “Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;… Y Dios lo levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuera retenido por ella… Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo” (Hch 2:22.24.36)

“Evangelizar” es la retransmisión del mensaje “De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él crean recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hch 10:43). Y a este mensaje le corresponde también que, cada uno que se arrepiente de sus pecados recibirá el perdón de éstos y el “don del Espíritu Santo” (Hch 2:38).

“Evangelizar significa, expandir la buena noticia que Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos según las escrituras y que él ofrece ya el perdón de los pecados y el don liberador del Espíritu Santo a todos aquellos que se arrepienten y creen”

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