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Contar con la bendición de Dios

Domingo de Trinidad

“El Señor le ordenó a Moisés: «Diles a Aarón y a sus hijos que impartan la bendición a los israelitas con estas palabras:

»“El Señor te bendiga

        y te guarde;

el Señor te mire con agrado

        y te extienda su amor;

el Señor te muestre su favor

        y te conceda la paz.”

»Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, para que yo los bendiga.»

Números 6:22-27

Sal 145

Ef 1:3-14

Jn 3:1-15

 

Hoy es el domingo de la Santa Trinidad. Lo escribimos con mayúsculas porque se trata de algo muy importante. Queremos hablar de la misma presencia plena y bendición de Dios. Trinidad si bien puede ser un concepto poco entendido, harto intelectualizado y discutido para nosotros es muy simple y a la vez muy supremo. La trinidad significa que Dios a lo largo de la historia de la humanidad se manifestó en tres formas distintas: como Padre, Creador, como Hijo, mediador y salvador y como Espíritu Santo, la presencia misma viva y espiritual de Dios. Esto es verdaderamente santo, es decir sublime y maravilloso y a la vez misterioso, pues nunca podremos comprender con nuestras mentes humanas el completo sentido de esto.

En el día de hoy vamos a explicar qué tiene Dios para decirnos a cada uno de nosotros en relación a Dios en tres personas por medio de la bendición aaronítica que escuchamos repetirse todos los domingos al final de nuestros cultos.

Estamos acostumbrados a escuchar estas palabras. A veces las palabras por escucharlas tantas veces pueden hacerse monótonas y no tener casi ya más significado para nosotros, es por eso que, intentamos cambiarlas, renovarlas para que esto no suceda aunque es un poco inevitable a veces.

Aquí en esta bendición, escuchamos el nombre de Dios tres veces. Y creemos que aún en los tiempos del Antiguo Testamento, ya Dios se manifiesta por medio de esta bendición en la forma de tres personas.

¿Qué sucede cuando se pronuncia una bendición? Se abren las compuertas para el favor y poder de Dios. Hemos hablado ya en cultos anteriores qué significaba la palabra bendición: contar con el apoyo, la protección, el amparo, la ayuda de Dios en todo momento, no sólo en los momentos de bonanza, sino también en los momentos de prueba. Contar con la seguridad que nos brinda ser protegidos por Dios.

Me asombro muchas veces de la cantidad de seguros que existen y que se pueden contratar. Eso es algo bueno, si se puede contar con el dinero para hacerlo. Pero a la vez, hay que saber muy bien que los seguros son también un buen negocio para las mismas empresas. El seguro en sí mismo es nada más y nada menos que, una apuesta al miedo. Si tienes miedo contrata un seguro. Y el miedo se te irá y vivirás tranquilo y protegido y no te pasará nada.

Algunos seguros son buenos e importantes y otros no tanto.

La bendición de Dios es algo así como estar asegurados. En ese sentido yo personalmente me siento más seguro con el seguro que Dios me da que, además es gratis, aunque no es barato. Cuando quieres comenzar a disfrutar de un seguro, debes contratarlo. Con el seguro de la bendición de Dios también deberás hacer una especie de contrato, un contrato de por vida. En primer lugar, deberás aceptar a Jesucristo como tu salvador y jefe de tu vida. Eso significa aceptarlo por fe y comenzar a obedecer su palabra por sobre todas las cosas.

En el momento que esto sucede en tu vida el seguro comienza a tener vigencia, al igual que con los seguros humanos.

Cuando el pastor pronuncia las palabras de bendición al final del culto no se trata de palabras mágicas. Es sólo una comunicación que el pastor imparte de parte de Dios. Sus palabras invocan una bendición real, verdadera, efectiva y poderosísima. Pero para ello tú tienes que tener ese seguro contratado. Sólo si cumples lo que dijimos, esa bendición comenzará a ser realidad en tu vida. La bendición de Dios vale para los que creen en él y quieren honrarlo a él obedeciendo su Palabra.

¿Ustedes saben cuál es la diferencia entre las iglesias religiosas y las iglesias vivas? Cuando hablo de religiosas, me refiero a las iglesias donde la gente se reúne tan sólo por una tradición religiosa y donde aparentemente no se ven los milagros de Dios. Una iglesia viva es aquella donde cada uno de los miembros vive una relación diaria y plena con Dios y Dios se hace presente en esa gente y su iglesia con su poder.

La diferencia radica en que, reciben la bendición de Dios, el favor de Dios, pues creen en él y buscan honrarlo a él obedeciendo a su palabra. Cuando tú comienzas a creer verdaderamente en él, le permites a Dios obrar en tu vida y en tu iglesia. Nuestras palabras de bendición pueden ser tan sólo parte de una celebración litúrgica religiosa repetidas todos los domingos simplemente, o se pueden convertir en una verdadera irrupción de Dios en nuestras vidas cuando comenzamos a confiar que Dios está aquí presente, especialmente en la iglesia y quiere acompañarnos también durante toda la semana en el lugar donde estemos. La bendición de Dios se hace presente y efectiva cuando ahora y durante la semana, y todos los días, a cada hora la repetimos y sacamos de nuestra boca todas las palabras sin fe y negativas y las reemplazamos con palabras de fe, victoria en Cristo y confianza. Allí comienza a obrar Dios y manifestarse esa presencia viva y real en nuestras vidas. Si creemos en que Dios nos bendice que, Dios nos muestra su favor, entonces también tenemos que nosotros mismos comenzar a cambiar nuestras palabras, nuestro discurso diario. En la Biblia dice: “Pero lo que sale de la boca viene del corazón y contamina a la persona” (Mt 15:18) Quiere decir que, tenemos que sacar palabras de nuestro interior que, no nos contaminen con lo que no es de Dios. Nuestras palabras deberían corresponder con la palabra de Dios, de esa forma estamos apoyando, creyendo en Dios. Y de la misma manera tenemos que hablar con los demás y no contaminarnos al frecuentar gente que, siempre tiene el mismo discurso negativo.

El Señor te bendiga y te guarde: significa que Dios quiere cuidarnos. Apartarnos de los peligros de la vida. Impedir que nos alejemos de él de su bendición y que otros quieran alejarnos de él. El nos quiere dar lo mejor. Algunas veces esto no coincidirá con nuestros pedidos, pero siempre será lo mejor para nosotros.

Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia: significa que, Dios se fija en nosotros que, nos está cuidando, está velando por nosotros. Su mirada está puesta permanentemente sobre nosotros. Martín Lutero comparó la mirada de Dios con la presencia misma del sol. Hay muchas personas sin embargo que, se ocultan de él. No quieren aceptar su existencia y su poder, viven ocultándose de él, pero eso es imposible, pues Dios, siguiendo la comparación es como él sol. Tú no puedes negar su existencia y si no quieres recibir su calor y luz es porque no quieres o no crees, pero no porque él no exista ni quiera ayudarte. Aunque también Dios va a brillar en aquellos que le sean obedientes, los que no obedecen a Dios, o no le crean a Él, podrán ser muy religiosos, pero eso no significa que estén recibiendo el favor de Dios. Es algo así como la comparación que hacíamos de los seguros. Si tu seguro se vence, se vence la cobertura del seguro. Si dejas de creer en Dios, y de confesarlo a diario a él, Dios no podrá bendecirte.

Vuelva el Señor tu rostro a ti y te conceda su paz: Contar con el favor de Dios verdaderamente, eso es lo que hacemos cuando pedimos su bendición. Que Dios se acerque que, nos brinde su cuidado y sostén. Que podamos vivir en paz. La paz que se produce al vivir de forma bendecida.

Recordemos que, la bendición de Dios está y se hace efectiva sólo en aquellos que entregan su vida a Cristo y comienzan a confiar verdaderamente en él.  Dios te invita a creer en sus bendiciones. Muchos buscan el favor de Dios, Dios otorga esa bendición. Pero para ello, nuestra actitud debería ser no solo de enfocarse en lo que vemos humanamente. No importa lo que diga el estudio médico, no importa como anden tus finanzas, no importa qué mal puedan andar tus relaciones, ten fe, ten confianza en Dios y verás su bondad. El es Todopoderoso, así lo repetimos dominicalmente, omnisciente, Creador del universo (del cielo y de la tierra) y te tiene en la palma de su mano. Nada es difícil para él. Aférrate a esta verdad por fe y concéntrate en su bondad. Permítele que su paz se afirme en tu corazón y tu mente de forma de poder ir disfrutando de la bendición de Dios todos los días de tu vida.

Oremos: Padre, te agradecemos por tu infinita bondad en nuestras vidas. Hoy escogemos afirmar nuestro corazón y nuestra mente en Ti y en tu bendición, no importando cómo puedan ser las circunstancias. Confiamos que veremos el poder de tu bendición. Danos tu paz, en tanto mantengamos nuestra mente en ti. Permítenos bendecir a los demás y hablarles a otros sobre ti para que también puedan disfrutar de esta bendición. En el nombre de Jesús. Amén.

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