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Domingo de la Eternidad

¿Qué obituario escribirá Dios de mí? 

Ultimo DOmingo del año de la iglesia

Ultimo Domingo del Año de la Iglesia

“Domingo de la Eternidad- Consuelo en la vida y en la muerte”

 

“Respondió el Señor:

—¿Dónde se halla un mayordomo fiel y prudente a quien su señor deja encargado de los siervos para repartirles la comida a su debido tiempo? Dichoso el siervo cuyo señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes. Pero ¡qué tal si ese siervo se pone a pensar: “Mi señor tarda en volver” , y luego comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y emborracharse! El señor de ese siervo volverá el día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada. Entonces lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los incrédulos.

»El siervo que conoce la voluntad de su señor, y no se prepara para cumplirla, recibirá muchos golpes. En cambio, el que no la conoce y hace algo que merezca castigo, recibirá pocos golpes. A todo el que se le ha dado mucho, se le exigirá mucho; y al que se le ha confiado mucho, se le pedirá aun más”.

Lucas 12:42-48 (NVI)

 

 

A algunos cristianos les da igual el cuándo vendrá otra vez Jesús. Viven contentos en este mundo y ansían quizás con tranquilidad que, el día del juicio final no venga tan pronto. Otros, sin embargo, anhelan el cielo, desean quizás dejar atrás una vida llena de enfermedades y lamentos. Los primeros cristianos estaban convencidos que Cristo retornaría en un tiempo inmediato. Algunos de ellos hasta dejaron sus oficios y vendieron todas sus propiedades, porque pensaban que, no necesitarían ya más de todas las cosas materiales. Ahora está “pronta espera” se ha diluido; luego de dos mil años todavía no ha venido Jesús. Que el vendrá “pronto” ya no se puede afirmar más en términos humanos del tiempo, sólo según la medida del tiempo de Dios, donde mil años son como un día (Sal 90:4). O también se podría afirmar que, cada persona luego de morir está a un paso del día del juicio final.

También es el caso que: para algunos cristianos el tiempo sobre la tierra parece ser bastante prolongado, más que nada cuando se trata de mantenerse con fe y esperanza en el Señor Jesucristo.  Durante toda la vida cristiana hay muchas influencias que ambicionan llegar a destruir la fe inocente y sembrar  dudas. Jesús sabía esto desde el comienzo, pues él lo había visto de antemano. Y es por esta razón que, narra la parábola del mayordomo fiel y del mayordomo necio. El termina la historia con la exhortación: “El señor de ese siervo volverá el día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada”.

 

Hoy estamos participando del último domingo del año de la iglesia, según la tradición litúrgica de muchas iglesias cristianas. El próximo domingo será el primer domingo del Adviento, comienzo de un nuevo ciclo en el año eclesial. Durante este domingo, también llamado “Domingo de la eternidad” queremos ocuparnos de hablar de las cosas últimas, concretamente de los últimos tiempos que, según la Biblia, tendrán lugar cuando Dios lo disponga.

Cuando comenzamos a hablar acerca de las cosas últimas, lo primero que nos viene a la mente es la muerte, en especial nuestra propia muerte. ¿Quién no ha pensado alguna vez en su propia muerte? Y conforme los años pasan y vamos envejeciendo, y vemos a nuestro lado seres queridos que nos van dejando, más nos vamos haciendo la idea que, la muerte es algo real y que no le sucede a los demás sino que también puede sucederme a mí en cualquier momento. ¿Qué pensamos acerca de nuestro propio fin? ¿Qué sucederá con mi vida? ¿Tenemos miedo, quizás, de morir? ¿Tenemos miedo de dejar este mundo o de dejar a nuestros seres queridos? ¿Tenemos miedo de encontrarnos con Dios?

 

Es posible vivir la vida como una ilusión. Piensas que eres amable, considerado y de ánimo alegre cuando en realidad no lo eres. Piensas que estás haciendo las cosas bien para tus hijos cuando en realidad, luego de veinte años te encuentras que no lo estuviste haciendo. ¿Qué pasaría si pudieses leer tu propio obituario? ¿Cómo te vería en verdad la gente? Aquí está la historia de un hombre que lo pudo hacer: “Una mañana de 1888 Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, se despertó leyendo su propio obituario. El obituario fue impreso como resultado de un simple error periodístico. En realidad el hermano de Alfred había muerto y el periodista informó descuidadamente la muerte del hermano equivocado. Cualquier persona se hubiese sentido chocado por la circunstancia, pero para Alfred fue más que turbador debido a que se vio a sí mismo como el mundo en realidad lo veía. El “rey de la dinamita”, el gran industrialista que había amasado una inmensa fortuna gracias a  los explosivos. En estas frases se resumía la vida entera de Alfred. Ninguna de sus verdaderas intenciones de derribar las barreras que separaban a la humanidad para que la paz fuese reconocida o se tenga seriamente en consideración. El fue visto simplemente como un mercader de la muerte. Y sólo por eso sería recordado. Cuando leyó su obituario con horror, resolvió dejar claro al mundo el verdadero significado y propósito de su vida. Eso lo logró al disponer acerca del destino de su fortuna. Su última voluntad y testamento—una fundación de cinco premios anuales para contribuciones sobresalientes en física, fisiología o medicina, literatura y paz (la sexta categoría de economía fue añadida más adelante) –sería la expresión de los ideales de su vida y finalmente sería por lo cual sería él recordado. El resultado fue la entrega de premios más cara jamás dada a aquellos que habían demostrado haber hecho lo mejor posible para la causa de la paz mundial. Hoy es llamado el premio nobel de la paz”

 

A veces pensar lo que la gente escribiría en tu obituario, es bueno para saber cómo estás viviendo tu vida ahora. ¿La estás viviendo para Dios o la estás viviendo para las cosas que sólo son importantes para el mundo?

 

¿Cuál es nuestra postura cuando pensamos que Jesús vendrá pronto? Cuál es nuestro comportamiento actual pensando que Jesús puede venir en cualquier momento? Aunque muramos antes de que Jesús venga, cuál piensas va a ser la opinión de Jesús sobre tu vida, cuando él te despierte?

 

Hay muchas personas que, si bien dicen creer en Dios, no se ocupan de las cosas que Dios considera importantes. Y viven a su manera. Ponen su importancia en las cuestiones materiales solamente, descuidando las cosas que Dios quiere que cuides:

Si llevas adelante una carrera exitosa pero un hogar arruinado, todo fue en vano. Has perdido el hogar en el proceso de construir la casa.

Algunos ganan para el hogar, pero no ganan en el hogar. Algunos ganan en la vida pero no ganan para la vida.

Son buenos para las profesiones pero no pueden mantener una relación afectiva o llegan hasta olvidarse de Dios en el proceso. Buscan satisfacer sus necesidades materiales para toda la vida pero se olvidan de construir una relación perdurable con Dios.

En este día, queremos pensar acerca de las cosas últimas. Pero no con temor, con tristeza, con solemnidad o con espíritu lúgubre. Sino que, queremos pensar que Dios nos regala hermosos años para ser vividos. Dios quiere que disfrutemos de esta vida que él nos da. Quiere que disfrutemos de cada uno de los regalos materiales que él nos permite alcanzar. Quiere que disfrutemos y cuidemos de nuestras familias, pero por sobre todas las cosas, quiere que cuidemos de su iglesia, de su Palabra y de respetarlo a él. Si ponemos a Dios en el primer lugar de nuestras vidas, no sólo él nos va a cuidar y a darnos todas las demás cosas que ansiamos, sino que también nos va a ver como mayordomos fieles que, no le tenemos miedo a él, sino amor y nos va a conceder la vida eterna.

¿Qué te gustaría que figure el día de mañana en tu obituario de Dios? ¿Cómo te verá Dios cuando partas a su presencia? Te verá como un mayordomo fiel o como un mayordomo necio?

 

Esta parábola, no se refiere sólo a cuestiones materiales o de dinero. Esta parábola está hablando de qué lugar es el que ocupa Dios en tu vida. Dónde lo pones a Dios en el horario, en la agenda de tu vida.  Poner a Dios en primer lugar o ser un mayordomo fiel significa en primer término que pese a  cualquier circunstancia de la vida, yo me mantengo fiel a su palabra y a sus promesas. Ser un mayordomo fiel significa que creo en Dios, en su palabra la Biblia, que lo he aceptado como Dios, Señor y Salvador de mi vida. Ser un mayordomo fiel significa que, luego de esta vida él vendrá a buscarme y a llevarme con él donde él vive y recibiré la recompensa por haber creído en él y en su Palabra. Ser un mayordomo fiel significa que, vivo mi vida pensando en positivo, tratando de amar a mi prójimo quienes son: yo mismo, mi familia, mis parientes, mi iglesia, mi comunidad, cualquier persona con la cual me encuentre.

Ser un mayordomo fiel significa que, quiero mantenerme en contacto con Dios, por medio de mi participación activa en una iglesia, por medio de la oración y la lectura de la Biblia y algo muy importante: en poder tener un estado de ánimo alegre y feliz pues confío y creo en las promesas de asistencia de Dios.

Si pierdo todo esto y comienzo a pensar en cualquier cosa menos en Dios, estoy comenzando a ser necio e infiel con Dios.

A nadie se le obliga ser cristiano. Tú puedes creer en lo que quieras. Pero sólo hay uno que es bueno que, tiene la verdad y que cumple su Palabra, ese es nuestro Señor Jesucristo, por qué no pruebas vivir tu vida según Cristo, no sólo te sorprenderás maravillosamente en esta vida, sino que al final de los tiempos recibirás una recompensa sin igual! En este último Domingo del año de la iglesia, no queremos hablar de la muerte sino de la vida. ¿Quieres vivir una vida llena de vida? Quieres volver a tener una vida verdadera y eterna más allá de esta? Acércate a Dios, y recíbelo como tu Señor y el cambiará aquellas cosas que puedan estar hoy vacías en tu propia vida. Amen

 

Salmo: 126

A.T.: Is 65:17-25

Ap. 21:1-7

 

 

 

 

 

El Ultimo Domingo del Año de la Iglesia puede ser interpretado de dos maneras: o como Domingo de la Eternidad o Día de recordación de los que han fallecido en Cristo (Domingo de los Difuntos). Como Domingo de la Eternidad las lecturas correspondientes apuntan hacia el futuro que, se encuentra más allá de nuestra imaginación. Es por ello importante que experimentemos y vivamos este maravilloso futuro no sólo como pura realidad espiritual. Pues por medio de Jesucristo ha entrado la eternidad a nuestra vida y puede ser asequible ya en nuestra realidad cotidiana.

 

En el Ultimo Domingo del Año de la Iglesia escucharemos acerca de la Jerusalén celestial, la ciudad eterna que, se nos promete como morada futura. La espera nos parece larga, pero para Dios mil años son como un día y por voluntad de su creación nos otorga aún el tiempo necesario para el arrepentimiento. Por ello nos alegramos por la ciudad prometida y esperamos pacientes en el conocimiento que el día del Señor llegará en cualquier momento.

 

 

 

 

 

 

 

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